HE LEÍDO UN LIBRO

Esto que parece tan poco llamativo, no lo es tanto. No es que no haya leído nada, pero lo que yo entiendo por leer, hacerlo a diario, meterte en la historia, disfrutar con los acontecimientos, imaginar lugares, situaciones y personajes… Hacía tiempo que no me pasaba. Es tal el poder de las nuevas tecnologías o más bien de las redes sociales que me cuesta concentrarme en un libro, además no es algo que me pase solo a mí, es contagioso. Si publicas algo estás pendiente del impacto de la foto, las frases o lo que sea, eso te lleva a una espiral de leer a otros, ver fotos de otros, no soltar el móvil, los diferentes medios de mensajerías: Telegram, WhatsApp, aplicaciones varias, hasta el punto de que estás enganchado, que en realidad es lo que quieren los grandes monopolios de Internet, saber dónde estás, pedirte opinión sobre un lugar, un comercio, un centro comercial… He llegado a un punto que he desactivado la ubicación de Google porque me tenía harto, hasta tiene la desfachatez de enviarme un resumen al mes, creo, de los lugares donde he estado.

El caso es que comencé a leer un libro y poco a poco me fui concentrando en la historia, dedicando un tiempo todos los días a leer, sin mirar el móvil o el ordenador y poco a poco me he ido soltando de la ansiedad del pitido de un mensaje o una notificación e incluso cuando la narración se fue haciendo más interesante no echar de menos nada, estaba desenganchado. Puede que imaginéis que he leído una novela extraordinaria o que tuviera una trama policiaca o misteriosa. Nada de eso, es la segunda vez que leía este libro y en su momento me gustó, está bien escrito y pertenece al llamado género de novela histórica, lo volví a leer porque había olvidado su argumento, entretiene y ayuda a comprender la época de los asirios, un pueblo de la Antigüedad , aparecen las ciudades de Nínive y Babilonia, los ríos Tigris y Éufrates, los elamitas, los medos, los escitas… En fin, un paseo por la historia aderezado por las intrigas y acontecimientos de la Corte del rey asirio Senaquerib. El libro se titula: el asirio de Nicholas Guild.

El asirio

Por si alguien está interesado en la lectura de esta novela, aclarar que está descabalgado y sólo se puede encontrar en formato digital. Se puede descargar de forma gratuita en la página epublibre.

Ahora que me he animado he comenzado a leer la continuación: la estrella de sangre. Ya os contaré la experiencia.

 

CASTILLO DE ALBA

CASTILLO DE ALBA

        CASTILLO DE ALBA

En un pequeño pueblo no lejos de Zamora, a unos 40 kilómetros, se levantan las ruinas de un castillo que da le da nombre a la localidad: Castillo de Alba. Para llegar hay que tomar la carretera que va a Carbajales de Alba, y al entrar en esta localidad sale a la izquierda una carretera con indicaciones a Castillo de Alba y Fonfría, más tarde tendremos que dejarla para dirigirnos a nuestro destino.

VISTA DEL RÍO ALISTE

RÍO ALISTE

Al acercarnos al pueblo lo primero que veremos serán las ruinas del castillo. A pesar de estar en ruinas resultan impresionantes y eso nos lleva a imaginar cómo sería en el pasado, asentado sobre rocas y con vistas al río Aliste, un castillo con un pasado esplendoroso pero que los avatares de la historia lo han sumido en el olvido. CASTILLO SOBRE ROCA La fortaleza se levantó en el Siglo XII sobre un antiguo castro de los vetones, más tarde perteneció a los romanos, perteneció a Fernando III el Santo y Alfonso IX de León que lo devolvió a los Templarios que lo habían poseído con anterioridad. Con la disolución de la orden paso a pertenecer a diferentes miembros de la nobleza como don Álvaro de Luna, valido del rey Juan II de Castilla, finalmente perteneció a los condes de Alba y Aliste pasando a ser la cabecera del condado. Una de las descendientes de esta familia, llamada doña Juana Enríquez de Córdoba, reina de Aragón y madre de Fernando el Católico.

INTERIOR DEL CASTILLO

RUINAS DEL INTERIOR DEL CASTILLO

Con el tiempo dejó de ser un punto estratégico y poco a poco fue decayendo hasta que acabó en el abandono.