LISBOA, PUERTA DE ENTRADA A PORTUGAL

Puerta en Lisboa en el barrio de Alfama

Puerta en Lisboa en el barrio de Alfama

Lisboa es una ciudad cosmopolita, ejemplo de cruce de culturas, consecuencia de sus lazos con África, América y Asia. Puerta de entrada de viajeros.

PERROS FELICES

Caminando por sus calles nos permite conocer la ciudad, sus barrios, sus avenidas y sus gentes. Conservan tranvías como el 28, que parece un milagro que funcione, junto con otros modernos como el 15 que conduce a Belem. Barrios con estructura medieval y otros modernos, propios de cualquier ciudad europea. Gentes que viven de la mendicidad, emigrantes que venden todo tipo de baratijas y tiendas modernas en grandes zonas comerciales. Pero empecemos por el principio. ¿Cómo llegar a Lisboa?

Existe un problema con algunas autopistas, ya que no hay unos peajes con barreras sino que se pasan por unos arcos electrónicos. En nuestro caso íbamos a pasar tres días así que escogimos una modalidad que consiste en pagar desde la página de Correos de Portugal la cantidad de 20,74 €, que permite circular por las autopistas sin ningún problema. Si se quiere usar este sistema se puede pinchar AQUÍ. También hay unas cabinas al comienzo de las autopistas donde se puede pagar. Hay que estar atentos porque están fuera de la carretera y hay que apartarse para realizar la operación.

Entramos en Portugal por el paso fronterizo de Fuentes de Oñoro (Salamanca) y desde aquí tomamos una autopista que nos conducirá hasta Lisboa.

Ruinas del convento gótico de los carmelitas que fue destruido por el terremoto.

Ruinas del convento gótico de los carmelitas que fue destruido por el terremoto.

Lisboa fue sacudida por un formidable terremoto el 1 de noviembre de 1755, seguido de un maremoto y de numerosos incendios. Murieron entre 60.000 a 100.000 personas. El marqués de Pombal, entonces primer ministro de Portugal, consiguió recuperar la ciudad de este cataclismo y mandó construir  grandes plazas y avenidas, resistentes a los terremotos. A esta nueva zona de la ciudad se le conoce como La Baixa Pamplina, y un ejemplo de ello es la calle Augusta, impresionante avenida muy concurrida y zona comercial de Lisboa.

Calle comercial que conduce a la plaza del Comercio.

Calle comercial que conduce a la plaza del Comercio.

Para recorrer Lisboa hay que tener buenas piernas o utilizar medios de transportes como los tranvías, que parece mentira que pueden funcionar, pero ahí están y además sirven de reclamo turístico. El famoso 28 es el que nos conduce al barrio de la Alfama, un barrio situado en lo alto de Lisboa con unas vistas espléndidas.

TRANVÍA 28

 

Está plagado de turistas y de vendedores de baratijas, casi todos emigrantes africanos. Nada más bajarnos del tranvía en los miradores de Portas do Sol te ves rodeado por estos vendedores que una vez enterados que éramos españoles cantaban alabanzas de nuestro país, incluso un africano negro como el tizón decía que era catalán.

DESDE EL MIRADOR DEL BARRIO DE ALFAMA

Pasear por este barrio es conocer Portugal, tiene unas calles estrechas, con viviendas como las de un barrio cualquiera, pero sin olvidar que estamos en Lisboa y que la tranquilidad se ve alterada por las oleadas de turistas que copamos las calles. Sus miradores nos permiten conocer Lisboa desde lo alto. Lisboa está llena de miradores y de barrios típicos situados en las alturas, como el barrio Alto o el Chiado.

Fue diseñado por un discípulo de Eiffel para subir hasta el barrio Alto.

Fue diseñado por un discípulo de Eiffel para subir hasta el barrio Alto.

Para acceder al barrio Alto se construyó el ascensor de Santa Justa, cuyo artífice fue un discípulo de Eiffel. En un mirador situado en la plaza de Santa Catarina y al lado del Museo de la Farmacia hay una estatua imponente del monstruo Adamaster, ser imaginado por  Luiz de Camoes en su obra ” Os Lusíadas”. El monstruo intenta devorar a Vasco de Gama y es el símbolo de los peligros a los que se enfrentaron los descubridores.

Monstruo creado por la imaginación de Luiz de Camoes, simbolizando los peligros de los descubridores.

Monstruo creado por la imaginación de Luiz de Camoes, simbolizando los peligros de los descubridores.

En la parte baja de la ciudad hay plazas impresionantes en las que nunca falta una escultura a algún personaje importante de la historia de Portugal: La plaza de Martim Moniz, la plaza del Rossio, la plaza de Figueira y la impresionante plaza del Comercio con una estatua ecuestre del rey José I y el Arco Triunfal de la rúa Augusta. Esta plaza está abierta hacia el mar, ya que era la puerta para los barcos mercantes al llegar a Lisboa. Por último, la plaza del marqués de Pombal, como reconocimiento a su labor de reconstrucción de la ciudad de Lisboa.

Viviendo el fado en una tasca de Lisboa.

Viviendo el fado en una tasca de Lisboa.

No quiero olvidarme de las tabernas o tascas portuguesas, donde se puede comer de maravilla y a un precio asequible o también asistir en la tasca do Jaime a la interpretación de unos fados, en un ambiente popular, en una taberna sin turistas, salvo un suizo que no hacía más que afirmar que aquello era lo auténtico y que él siempre volvía, porque aquí se cantaba y se sentía el fado como en ningún lugar.

CASTILLO DE SAN JORGE

Como protegiendo la ciudad se alza en lo alto el castillo de San Jorge. Controla todos los puntos de la ciudad y desde allí se divisa todo lo que se acerca por el mar.

CALLE DEL BARRIO ALTO

Para terminar expresar un deseo: Lisboa, Portugal, volveremos.

Y un vídeo con música que hemos escuchado en Lisboa.

 

Postdata: He aprovechado estos días para terminar de elaborar esta entrada que tenía pendiente, dedicada a los acompañantes en este viaje, con los que pasamos unos días maravillosos y que no olvidaremos con facilidad.

ALMEIDA – PORTUGAL

Al regreso de Aveiro, cerca de la frontera española, nos desviamos a conocer la localidad de Almeida. Una compañera de trabajo me recomendó la visita y no quedamos decepcionados.

Almeida es una pequeña población, 1.500 habitantes, con un fortín imponente de forma hexagonal. Debido a su situación estratégica dominaba toda la zona y tenía en el fortín de la Concepción, cercano a Ciudad Rodrigo, su homólogo español. En el año 1810 en la guerra entre los franceses y portugueses, llamada la guerra peninsular, el ejército francés destruyó el polvorín y tomó Almeida. A pesar de ello, conserva los rastros de la fortaleza que fue en el pasado.

Al llegar a la entrada no se adivina que en el interior de los muros hay una población, pero una vez sobrepasada la puerta nos encontramos con el Portugal clásico de calles empedradas, casas blancas con visillos en sus ventanas y un aire de paz y tranquilidad que me he encontrado en Miranda do Douro en la zona antigua.

Después de un paseo por la localidad, en su parte más alta, nos topamos con un picadero, con sus carruajes, caballos… Nadie nos recibió ni apareció mientras estuvimos en su interior, eso nos permitió fotografiar los coches y la moto que estaban el garaje. El último lote de fotos corresponde a este lugar.

Añado una breve información sobre Almeida extraída de la wikipedia:

ALMEIDA (Portugal).

AVEIRO

MOLICEIRO, CANAL Y VIEJA FÁBRICA

Aveiro es una ciudad portuguesa conocida por sus canales y sus barcas para moverse por ellos, llamados moliceiros. Pero sería demasiado simplista que se reduzca su atractivo sólo a esto.

Aveiro es una ciudad de 60.000 habitantes, tiene tradición salinera, una de sus actividades más importantes. Su universidad tiene gran renombre en Portugal y tiene bastantes ingresos derivados de la industria, del azulejo y del turismo, una actividad cada vez más importante. Aveiro es una de las ciudades de mayor nivel económico de Portugal.

PESCADOR

Antes de conocer la ciudad nos dirigimos a una población llamada Costa Nova. Esperábamos unas playas enormes y las había, pero el océano golpea con fuerza, lo que no permite disfrutar del baño, salvo en alguna zona.

Paralelas al mar hay unas dunas protegidas con unas pasarelas para que los visitantes las respeten y sea el viento quien remueva la arena.

Costa Nova sorprende por algo muy característico: los colores de las viviendas, sus paredes parecen cortinas de baño, con rojos y azules a rayas, no hay ni una ni dos, sino muchas, lo que les da un aspecto muy singular.

CALLE EN LA COSTA NOVA

VIVIENDAS EN UNA CALLE DE COSTA NOVA

El mar entra en Aveiro a través de una ría que tiene una longitud de 47 kilómetros y penetra en la ciudad formando los conocidos canales, que le da esa personnalidad y ese atractivo a esta ciudad.

VELERO EN LA RÍA

VELERO EN LA RÍA

En Costa Nova tuvimos la ocasión de visitar la lonja, llena de pescados de todo tipo, pero nos llamó la atencion, las anguilas que todavía coleaban en los recipientes.

ANGUILAS EN LA LONJA

ANGUILAS EN LA LONJA

Al regresar desde la Costa Nova, si seguimos recto nos encontramos con otra zona cercana al mar que tiene un espigón que permite que puedan entrar pequeños barcos, es un barrio o distrito con viviendas preparadas para el turismo y que los domingos se llena de gente que se acerca hasta aquí a pie, en bicicleta, en moto o en coche. Vigilándolo todo se levanta un faro que sobresale por encima de todas las edificaciones.

FARO

FARO

Finalmente nos dirigimos a la ciudad. La actividad gira en torno a los canales, ese es el centro de la ciudad, con sus tiendas, centros comerciales, cafeterías, restaurantes…  Forma una mezcla entre lo moderno y lo tradicional, entre el Portugal de viviendas antiguas y los nuevos bloques de edificios.

CANAL

Paseamos por la ciudad y conocimos algunos de sus monumentos como la catedral, el ayuntamiento o las iglesias que parecen cortadas por el mismo molde, interiores barrocos y decoradas con azulejos.

Los portugueses son muy amantes de los jardines y tuvimos la suerte de disfrutar de uno de ellos, que ahora no recuerdo su nombre, decorado con pérgolas, estanques, puentes… que nos sirvió de alivio porque era la hora de más calor.

JARDINES

Aquí termino mi recorrido por esta ciudad, muy diferente de las que he conocido hasta ahora, moderna y turística; no llegamos a ver muchas viviendas en ruinas, aunque algunas había, pero no tantas como en Oporto.

A continuación añado más fotos:

AVEIRO – PORTUGAL