Viaje al pasado en la Zamora rural

1578992164_065899_1578997599_noticia_normal_recorte1

Un anciano muestra el botón de teleasistencia y la conexión de su casa, estropeados. JAVIER ÁLVAREZ

Se habla mucho últimamente de la España vacía, vaciada o despoblada. En este artículo se plantea uno de los problemas más comunes y que resulta vital para los habitantes de los pueblos, en especial para las personas mayores, y es la avería de las líneas del teléfono fijo. Puede resultar llamativo que en esta época se pueda depender todavía de este tipo de comunicación, pero de ello depende el funcionamiento de la teleasistencia, lo que permite que todavía mucha personas mayores se aferren en su pueblo. En esta ocasión es en Otero de Bodas, un pueblo que está a unos 70 kilómetros de Zamora, pasa por él la carretera nacional 631 y además de gasolinera, tiene tres casas rurales. Está cerca de la sierra de la Culebra, donde hay una gran cantidad de fauna como ciervos, corzos, jabalíes y lobos.

Pero este problema no es un hecho aislado, sucede con más frecuencia de lo que creemos, llegando a estar meses sin que nadie consiga solucionar esto.

La vida en los pueblos resulta difícil: falta personal sanitario, apenas hay niños ni escuelas salvo en las poblaciones más grandes adonde los trasladan en autobús, no hay tiendas de alimentación, se van cerrando las pocas oficinas bancarias que quedan, en algunos ya no hay ni un bar donde juntarse los vecinos… Esto resulta difícil de solucionar, no porque no haya gente dispuesta a vivir en un pueblo, sino porque la despoblación y el envejecimiento de los habitantes ocasiona que no apenas haya trabajo y así los pocos jóvenes que quedan se tienen que marchar en busca de un futuro. Con este panorama los pueblos se irán convirtiendo en lugares de vacaciones y la mayor parte del tiempo estarán vacíos como ya sucede en la actualidad.

Perdonad la introducción tan larga pero quería situar y situarnos para comprender la situación de esta España que apenas cuenta en los planes de la Administración aunque ahora se lancen a prometer para que luego nada o casi nada se lleve a término.

Os recomiendo la lectura del artículo sobre Otero de Bodas, un pueblo por el que suelo pasar de forma habitual.

Origen: Viaje al pasado en la Zamora rural | España | EL PAÍS

Vivir como un cura ya no es lo que era | España | EL PAÍS

dando-la-comunion-a-una-vecina

Dando la comunión a una vecina. Fuente: «El País»

Es un artículo muy interesante sobre la vida de un cura en diferentes poblaciones de la comarca de Aliste en la provincia de Zamora. Retrata cómo vive la gente de los pueblos de Zamora y de Castilla y León, y el problema más acucian casi dramático de la comunidad: la despoblación. Solo hace falta ver la cantidad de entierros, bautizos y bodas que oficia Teo Nieto así como la cantidad de alumnos en el instituto de Alcañices, cabecera de la comarca.

Sin olvidar la vocación de este hombre que es un caso atípico de cura, por su forma de ejercer su sacerdocio.

Origen: Vivir como un cura ya no es lo que era | España | EL PAÍS

CASTRELOS, PUEBLO DE LA ALTA SANABRIA

CASTRELOS

CASTRELOS

Castrelos es un pequeño pueblo situado en la Alta Sanabria, pertenece al ayuntamiento de Hermisende junto con San Ciprián de Hermisende, la Tejera y Castromil; ésta última localidad pertenece a dos provincias: Zamora y Orense. 

Castrelos está cerca de la Autovía de las Rías Bajas, a unos tres o cuatro kilómetros. Tiene muy pocos vecinos, aunque en verano el pueblo se llena. Comparte con el resto de los pueblos de la zona una forma muy especial de hablar, con una mezcla de castellano, gallego y portugués, sin poder determinar qué tipo de dialecto es:

El habla

Uno de los aspectos más llamativos de este municipio es la singularidad de su habla, surgida como consecuencia de factores históricos y socioculturales derivados de su posición fronteriza con Galicia y Portugal, y que actualmente muestra claras evidencias de una notable influencia recibida de la lengua gallega y portuguesa.

La peculiaridad del habla de Hermisende y sus anejos (La Tejera, San Ciprián, Castrelos y Castromil) ha llevado a algunos lingüistas a encasillarlo en alguna de las formas de dialecto posibles, sin que exista en la actualidad una unidad doctrinal.

La formación de este habla se remonta a la Edad Media, y tiene su origen en el carácter fronterizo de su territorio, en constante disputa por parte de los distintos reinos existentes a lo largo de la historia, situación que provocó un continuo desplazamiento de la línea de frontera y que, en más de una ocasión, situó a este territorio como tierra de nadie. También hubo múltiples intentos por alcanzar una delimitación oficial y definitiva, como la acaecida durante el reinado de Alfonso IV de Portugal (1325-57), con el nombramiento de comisiones para la delimitación fronteriza hispano-lusa.

Durante la Guerra de Restauración portuguesa (1640), las poblaciones de São Cibrão, Ermesende y Teixeira, hasta entonces portuguesas, se desmarcaron de la causa del nuevo rey luso, Juan IV de Portugal, y del sentir generalizado de la provincia de Trás-os-Montes, motivo por el que quedaron definitivamente vinculadas a España.

Con posterioridad, y básicamente consecuencia de las interrelaciones de las localidades de este municipio con sus poblaciones vecinas, tanto españolas como portuguesas, se fue conformando una situación lingüística particular que ha perdurado hasta nuestros días. En este sentido, Clarinda da Azevedo Maia dice que “las variedades dialectales relacionadas unas con otras sin casi inexistentes puntos de transición, constituían un verdadero continuum dialectal, constituyendo así, toda esa zona, una compleja región de cruce de rasgos gallego-portugueses y leoneses”.

Fuente: la Wikipedia.

Con respecto a este tema, hay una entrada muy interesante y muy completa publicada en el blog: photoxibeliuss.blogspot.com.es.

CARRO

Los habitantes de esta zona, pero especialmente los de Castrelos, son muy acogedores y suelen ayudarse entre ellos para todo tipo de trabajos. Una de las formas más arraigadas entre la comarca de Sanabria es el concejo, consiste en juntarse los habitantes del pueblo para realizar tareas comunes como arreglar un camino, preparar un caño para regar… aunque debido a la despoblación y envejecimiento de los habitantes de los pueblos cada vez se utiliza menos este tipo de prestación personal.

CASA DE PIEDRA

Cerca de Castrelos se encuentra el río Tuela, un río que nace en la Sierra Segundera, pasa por el municipio de Lubián, Hermisende, para seguir su curso por tierras portuguesas y desembocar en el río Duero. Sus aguas son frías y en sus orillas crecen árboles de ribera, siendo tan abundantes que tapan casi por completo el río, aunque si se camina cerca se puede oír su murmullo y en los claros disfrutar de la transparencia de sus aguas.

EL RÍO TUELA TRANSPARENTE

Los pueblos de la Alta Sanabria tienen en las montañas que los rodean parques eólicos que les proporcionan abundantes ingresos permitiéndoles tener unas cuentas saneadas, así como llevar a cabo proyectos que otros pueblos no se los pueden permitir, aunque casi todos suspiran por tener algún tipo de actividad que revitalice la zona y atraiga población. Hasta ahora no ha sido posible encontrar nada que consiga evitar que los pueblos se vacíen y se queden en ellos unos pocos habitantes siendo además personas mayores, sin población joven que mantenga las casa abiertas.

CORREDORES Y PARRAS

Después de vivir en Sanabria bastantes años y de regresar sin perder el contacto con sus habitantes,  siento  tristeza al comprobar como los pueblos se sumen en el abandono, como el mundo rural con todas sus tradiciones va desapareciendo, solo cobran vida en los meses de verano que regresan sus habitantes y sus casas se abren, pero termina la temporada y regresa la soledad y el invierno. Es muy duro vivir así, sin un centro de salud, sin escuela e incluso el cartero lleva el correo de vez en cuando; se cierran las tiendas, los bares y solo queda la soledad. En algunos los pocos vecinos que viven casi ni se ven porque viven el barrios alejados.

CAMINO DE CASTRELOS A SAN CIPRIÁN DE HERMISENDE

Cuando paseo por Murias, Cerezal de Sanabria, Galende, San Martín, Castrelos, Hermisende, Trefacio, Cerdillo, Vigo, San Ciprián de Sanabria… admiro su paisaje, sus bosques, sus fuentes, sus montañas, su fauna, sus rutas y caminos tradicionales pero echo de menos a sus habitantes que poco a poco van desapareciendo. Esto sucede en Sanabria y en toda la provincia de Zamora. Por ello, creo que resulta interesante la lectura de un artículo publicado este verano en «el País» por Julio Llamazares y que pone el dedo en la llaga sobre el problema de la despoblación:

Osos

Las autoridades de Asturias y de Castilla y León están muy contentas porque esta primavera se han contabilizado más de 50 hembras con crías en los territorios oseros de la cordillera Cantábrica, lo que certifica la recuperación del oso. Yo también me congratulo de ello, cómo no, pero, en su caso, me preocuparía más de que hubiera 50 mujeres con hijos en esos mismos territorios, que no las hay ni de lejos. Tanto ocuparnos del oso y del urogallo y al final va a resultar que la verdadera especie en extinción en muchas zonas de España es el hombre.

En el lugar en el que paso mis vacaciones vieven en el invierno 20 personas (hace 10 años había tres veces más) y lo mismo sucede en todos los pueblos y hasta ciudades de alrededor. Año a año la población disminuye de manera galopante en muchos lugares sin que a nadie parezca preocuparle lo más mínimo como sí sucede con el oso, el urogallo o el lince ibérico. Eso sí, los políticos continuamente hablan de la despoblación como un problema para el que anuncian medidas que nunca llegan. Lo único que llegan son los recortes de servicios y de inversiones que se justifican precisamente en lo que se denuncia: el bajo número de beneficiarios. Que es como decir que el oso desaparece porque no hay bosques mientras se talan los existentes porque cuesta mantenerlos.

La única esperanza que les queda a las personas que viven en esas regiones es que, cuando los osos estén recuperados del todo, cosa para la que ya falta poco según parece, las autoridades empiecen a preocuparse de los humanos, que al fin y al cabo nos diferenciamos poco de aquellos, sobre todo puestos de pie y gruñendo. No hay más que ver los documentales de naturaleza y compararlos con el Parlamento.

Más artículos en el siguiente enlace: artículos en el País de Julio Llamazares.