ESCUDERO: ESCONDIDO ENTRE MONTAÑAS

Entrada al pueblo de Escuredo.

Hay localidades que sin saber la razón se tiende a ir a frecuencia, cada cierto tiempo se regresa aunque se conozca hasta el último rincón. Esto me sucede con el pueblo de Escuredo. Hace bastantes años fuimos en verano a visitar el santuario de la Virgen de la Aparecida.

Santuario de la Virgen de la Aparecida.

Al ser verano había bastantes casas abiertas, aunque durante el invierno se quedaba abandonado, un pueblo con casas de nueva construcción, donde apenas hay ruinas y con huertos que sus habitantes ocasionales cultivan con esmero.

Calle principal

En otra visita en primavera nos encontramos con dos personas que nos contaron curiosidades del lugar, y aunque durante el resto del año no vivieran en él estaban muy orgullosas de que se hubieran construido nuevas viviendas.

Escuredo es un pueblo de Sanabria situado en la Sierra de la Cabrera Baja, desde aquí se comunica con la provincia de León. Está rodeado de dos arroyos: el arroyo de la Rigada y el arroyo del Humeiro.

Arroyo de la Rigada
Arroyo del Humeiro

Estos dos arroyos son el origen del río Negro, afluente del río Tera que a su vez desemboca en el Esla, uno de los principales afluentes del río Duero.

El nombre de Escuredo se cree que procede de lenguas anteriores a la romanización y su significado es olmedo. También hay palabras que no tienen nada que ver con el latín como «humeiro» que es el nombre que se le da al aliso (alnus glutinosa).

Llegar a Escuredo no es sencillo, no porque nos podamos perder sino porque es el último pueblo de la provincia y el último tramo de carretera, desde Doney de la Requejada, tiene bastante curvas con muchos tramos muy deteriorados, pero eso no impide que cuando se llega a Escuredo tengo la sensación de haberme perdido en el tiempo. Solo se oyen los pájaros y el sonido permanente del agua de los arroyos.

Paseando por sus rincones nos encontramos con restos de antiguas viviendas, algunas con riesgo de ruina o invadidas por la vegetación, pero que nos permiten imaginar como podría ser la forma de vida de sus habitantes en el pasado.

Casa tradicional: abajo las cuadras del ganado y arriba la vivienda.
Restos de viviendas y un pajar.
Vivienda con mezcla de diferentes materiales de construcción.

En el interior de una de las viviendas encontramos dos carros característicos de la comarca de Sanabria.

Son carros estrechos, como son los caminos de montaña. En este caso sus ruedas tienen un aro metálico, aunque los hay con rueda maciza de madera.

Vista general de Escudero desde el Santuario de la Virgen de la Aparecida.

Durante la pandemia hubo gente que vino al pueblo para pasarla quí, al igual que sucedió con otros pueblos, pero luego regresaron a su residencia habitual. En el otoño del año 2020 había tres casas habitadas porque de sus chimeneas salía humo, en la actualidad aunque en el censo del año 2016 figuren 12 personas no estoy seguro que se corresponda con la realidad; solo pudimos ver una casa que tenía aspecto de estar habitada. Durante nuestro paseo por el pueblo no vimos a nadie en la calle, algo bastante habitual en casi todos los pueblos.

Tres ventanas.

En verano debe haber bastante vida social, porque nos llamó poderosamente la atención un cartel:

Siempre que camino por lugares como Escuredo me pregunto cómo sería su vida diaria, lo difícil que tenía que ser sobrevivir en épocas pasadas, con una economía de supervivencia y unas comunicaciones muy deficientes; todavía hoy no resulta fácil, hay 23 kilómetros hasta Puebla de Sanabria y se tarda casi media hora. Por eso es fácil comprender que sus vecinos buscaran un futuro más prometedor, aunque eso no ha impedido que conserven y mejoren sus casas para volver a disfrutar de su pueblo, al igual que sucede con tantos pueblos.

Volveremos.

EL REGRESO

Hay un pueblo en la sierra de la Cabrera, escondido entre las montañas  que salió en los medios de comunicación porque pasó a pertenecer al grupo de los pueblos deshabitados, su nombre es Escuredo.

ESCUREDO DESHABITADO.

No es fácil llegar hasta allí. Una vez pasado el pueblo anterior, Doney de la Requejada, la carretera está bacheada y en algún caso faltan trozos enteros de asfalto.

Pensábamos encontrar un pueblo vacío, sin gente, pero nuestra sorpresa fue grande al comprobar que sí estaba habitado. Nos contaron que al llegar la primavera regresan a Escuredo a labrar los huertos y disfrutar de la paz y soledad de este lugar, durante el resto del año viven en las ciudades, pero en cuanto pueden, escapan, y en el verano se llena de niños que vienen a pasar sus vacaciones.
Salvo alguna casa aislada el resto son nuevas construcciones, apenas hay viviendas en ruinas y continúan haciendo más.

 Escuredo está rodeado de vegetación y dos arroyos lo rodean; sus aguas sirven para regar los huertos preparados con dedicación y mimo por estos habitantes temporales pero orgullosos de la belleza de su pueblo.

 A pesar de estar alejado los vendedores ambulantes aparecen para traer alimentos, además los lunes pueden acercarse al mercado del Puente de Sanabria que está a unos 18 kilómetros.
En lo más alto del pueblo, como si lo vigilara, se encuentra el santuario de la Virgen de la Aparecida. 
Según me contó un lugareño pretendieron edificar la iglesia en la parte baja del pueblo, pero lo que construían de día se caía de noche, hasta que la virgen se les apareció en el lugar más elevado y allí la edificaron finalmente.
Después de un tranquilo paseo por este bello lugar, pensábamos si éste es el destino de los pueblos, abandonados y solitarios en invierno para luego renacer en primavera y verano con el regreso de sus hijos, lugares de ocio que guardan los recuerdos y las vivencias de los mayores y que los aman con devoción, a pesar de la dureza del  invierno, con nieve y frío, malas comunicaciones y un terreno pobre que expulsó a sus habitantes, pero ellos vuelven y levantan casas nuevas para reunirse en su pueblo, el más bonito de Sanabria.