22 DE ENERO #MIÉRCOLES MUDO: GATOS.

Para ver mejor las fotos, pinchad en ellas.

El #MiércolesMudo es un carnaval de blogs iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y retomado desde febrero de 2018 por La Mamarazzi. Participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto, que no necesite explicación, aunque si lo deseas, puedes incluir una breve descripción, alguna anécdota relacionada con la foto, o simplemente un título. Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Las fotos que participen deben ser aptas para todos los públicos. No se permiten fotos con contenidos racistas y/o discriminatorias.
Tienes todo el miércoles para participar. No olvides compartirlo en RRSS con el hashtag #MiércolesMudo. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

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PELEAS ENTRE AMIGOS

Aunque ahora nos veáis así de tranquilos, no os engañéis, nuestro primer encuentro fue una auténtica riña de gatos. Pero primero empecemos por presentarnos:

– Me llamo Milú, soy de la raza ragdoll, mi dueño me compró en un pueblo de Zamora y vivo en Madrid; me puso Milú, porque le gustan mucho los cómics de Tintín y su fiel amigo amigo es un perro que tiene ese nombre. Soy el más guapo y más grande. Tengo diez meses y, según dicen,  todavía creceré otro tanto. Soy de carácter tranquilo, obediente y dócil, tanto que me ponen una correa y me sacan a pasear a la calle. Yo, encantado.
 
– Mi nombre es Chetos, vivo en Zamora,  tengo tres meses y soy de raza europea; mi dueño (hermano del dueño de Milú) tenía muchas ganas de tener un gato pero sus padres no estaban muy  convencidos de tener un animal en casa, hasta que el día de su cumpleaños me llevaron con él y me han acogido con mucho cariño. No soy tan guapo y tan grande como Milú, pero soy un diablillo y todos dicen que soy muy simpático.
– Ya había estado en Zamora en más ocasiones. El viaje es incómodo porque tengo que viajar metido en una caja para gatos y se me hace pesado. En esta ocasión la sorpresa fue que al abrirme la caja me encuentro con una pequeña fiera con los pelos erizados y unos maullidos que indicaban que estaba de mal humor, yo no le di importancia, pero ese recibimiento me fue poniendo nervioso poco a poco, algo raro en mí porque no suelo inmutarme ni asustarme mucho.
– ¿Cómo no me iba a enfadar y erizar? Estaba tranquilo durmiendo en una cama tan feliz cuando me despiertan y me ponen delante de un animal enorme al que no conozco, así que la reacción normal es enfadarme, ¿por qué vino a invadir mi espacio y mi casa?
– El primer día estuvimos enfrentados con unos maullidos tales que asustábamos a toda la familia; ese día estuvimos tanteándonos, de vez en cuando nos enzarzábamos y donde iba uno le seguía el otro.
La situación se hizo tan tensa que a Milú lo metieron en una habitación, porque estaba muy agresivo y eso no era normal en él; yo, como cachorro que soy, andaba a su alrededor provocándolo,  además sentía curiosidad por saber como era un gato.
– Tuvimos  que dormir en habitaciones separadas porque sino no habríamos dejado dormir a nadie en la casa ni en la de los vecinos con nuestros maullidos, peleas y carreras, uno haciéndole sombra al otro.
Al día siguiente todo cambió, ya nos habíamos acostumbrado a estar juntos, a comer sin problemas uno al lado del otro. a jugar, correr, esconderme por todos los recovecos de la casa y Milú buscándome.
– Tan entretenido estuve que me olvidé de todos, me encantaba estar con Chetos. Es un gato muy juguetón y muy cariñoso. Lo echaré de menos.
– Yo también lo voy a echar de menos, porque ha sido mi compañero en estos días. Para que veáis una muestra de nuestros juegos, aquí tenéis un vídeo.
Hasta pronto.