EL CID – HISTORIA Y MITO DE UN SEÑOR DE LA GUERRA

cubierta-el-cid-4ed-web

He terminado de leer este libro. Leí una reseña en la prensa y como me interesaba lo solicité a la Biblioteca Pública de Zamora, que tuvieron la gentileza de comprarlo y de avisarme para que fuera su primer lector.

El Cid es un guerrero que se acabó convirtiendo en un mito. En mi ciudad, Zamora, es uno de los personajes que despiertan ecos de un pasado glorioso, años en los que Zamora llegó a ser una de las ciudades más importantes del reino de León, ya que era una ciudad fronteriza, que con el paso de los años congregó gentes de todo tipo y condición, dándose la circunstancia de que su mayor esplendor como ciudad coincidió con su mayor diversidad en cuanto a la población: leones, gallegos, portugueses, castellanos, judíos, francos, mudéjares…

CASTILLO DE ZAMORA

CASTILLO DE ZAMORA

Primero debemos situar la historia que dio lugar a los hechos que rodean la figura del Cid y del Cerco de Zamora.

“A la muerte de Fernando I de León en el año 1065, éste repartió su reino entre sus hijos, otorgando a Sancho el condado de Castilla en calidad de reino, a García el reino de Galicia, y a Alfonso el reino de León. No obstante, a Sancho, como primogénito, no le debió parecer justo que se le otorgase Castilla, al considerar que se le estaba desposeyendo de León, que había sido el reino más importante de los que integraban la corona de Fernando I, y al que consideraba tenía derecho como primogénito. Así, en el año 1065 comienza a reinar Sancho II en Castilla hasta que, tras la muerte de su madre la reina Sancha de León, comienza a reclamar para sí el reino de León que había sido asignado a su hermano Alfonso, comenzando las hostilidades entre ellos. Sancho II sorprendió a Alfonso en la Batalla de Llantada, en la cual Sancho puso en fuga a su hermano y a las tropas leonesas.

Alfonso, tras regresar a León, se enfrentó de nuevo a Sancho en la Batalla de Golpejera, resultando preso Alfonso, que luego fue desterrado, posiblemente por la intervención de Pedro Ansúrez, y pidió asilo en la taifa de Toledo donde reinaba Al-Mamún de Toledo. Sancho ya se había hecho con el control del reino de Galicia, regido hasta el año 1071 por su hermano García, habiendo seguido García con un contingente militar a las tropas de Sancho hacia Portugal, donde le presentó batalla en Santarém, hecho que acabó con el apresamiento de Galicia. Ahora quedaba expedito el camino a las posesiones de Elvira en Toro y Urraca en la vecina ciudad de Zamora. Urraca no aceptó integrarse en el reino de Castilla y Sancho asedió la plaza, que no se rindió ante las tropas castellanas. “

Fuente: Wikipedia.

La relación del Cid con Zamora aparece reflejada en un cantar de gesta titulado “El Cerco de Zamora”. En él se narra el cerco de la ciudad  por el rey don Sancho y su muerte por un caballero zamorano llamado Bellido Dolfos.

DE PORTILLO DE LA TRAICIÓN A PUERTA DE LA LEALTAD

PORTILLO DE LA LEALTAD O DE LA TRAICIÓN

Se sabe que el Cid participó en el sitio de Zamora como alférez del ejército del rey castellano Sancho II, pero la leyenda y la literatura lo sitúan en su juventud en la ciudad,  incluso que veló sus armas para ser armado caballero en la pequeña iglesia iglesia de Santiago de los Caballeros o que tuvo un romance de juventud con la señora de la ciudad, doña Urraca. Hay una edificación en la ciudad, cercana a la catedral que se le llama la Casa o Palacio del Cid, aunque nunca se haya podido demostrar que residiera en él.

fullsizeoutput_7230

CASA DEL CID O PALACIO DE ARIAS GONZALO

A partir de la muerte del rey don Sancho accede al trono de León y de Castilla su hermano Alfonso VI, que estaba desterrado en el reino musulman de Toledo. Según la tradición, se acusó a doña Urraca y a su hermano, el rey Alfonso, de haber preparado una trama para asesinar a Sancho II, lo que nos lleva a que supuestamente el Cid le exigiera al rey Alfonso que jurara que no había tenido nada que ver con la muerte de su hermano, antes de aceptarlo como rey; es lo que se conoce como la “Jura de Santa Gadea”. A partir de aquí comienza la leyenda del Cid, que dio lugar al cantar de gesta “Cantar de Mio Cid”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

IGLESIA DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

En este libro sobre el Cid el autor, David Porrinas González, hace un estudio riguroso sobre su figura, separando lo que se considera que es histórico de lo que pertenece a la leyenda, así como el tratamiento y el uso que se ha ido haciendo de él según la época y los intereses de los poderes políticos. Hace un repaso a las obras literarias que han ido creando en la población española una imagen legendaria de un guerrero excepcional que supo moverse en una época de cambio, un gran estratega que todavía hoy sigue despertando gran interés. Una prueba de ello es que este libro va por su cuarta edición.

Hay escritores actuales que se han acercado a la figura de este guerrero que consiguió ser dueño y señor de Valencia y que murió sin ser derrotado en ninguna batalla. Arturo Pérez Reverte publicó “Sidi”. En esta novela el Cid es un señor de la guerra, ha sido desterrado y tendrá que buscar un señor al que servir. Lo encontrará en el rey musulmán de Zaragoza. Pero en esta novela lo que el autor nos quiere mostrar es la personalidad de Rodrigo Díaz de Vivar, su forma de ser y de actuar.  Es la visión de Arturo Pérez Reverte.

El novelista y profesor de Historia Medieval, José Luis Corral, ha escrito “El Cid”. En esa novela se va contando la vida y andanzas del Cid Campeador a través de un infanzón de le servirá hasta su muerte. Muy interesante si queremos acercarnos desde una perspectiva histórica.

Todo lo escrito anteriormente son opiniones de un lector interesado en la Historia en general y de la historia de mi ciudad en particular.

DSC_0027

ZAMORA NO SE GANÓ EN UNA HORA

DE PORTILLO DE LA TRAICIÓN A PUERTA DE LA LEALTAD

De entre todos los romances relacionados con Zamora hay uno conocido por todos los zamoranos, incluso muchos de ellos recitan fragmentos de dicho romance. Me estoy refiriendo al conocido romance de “El Cerco de Zamora”.
En él se narra el cerco de Zamora por el rey Sancho II, el rey ve como no puede conquistar la ciudad después de siete meses de asedio y el invierno cada vez más cerca, pero en el interior se sufre ante el problema que supone una situación de este tipo. En ese momento sale de la ciudad un caballero llamado Bellido Dolfos, ante lo cual el alcalde de la ciudad Arias Gonzalo grita desde las almenas lo siguiente:

 

Palacio de Arias Gonzalo o Casa del Cid

 

Rey Don Sancho, rey Don Sancho,
no digas que no te aviso,
que el cerco de Zamora
un traidor había salido:
Bellido D’Olfos se llama,
hijo de D’Olfos Bellido,
a quien él mismo matara
y después echó en el río.
 
Si te engaña, rey Don Sancho,
no digas que no lo digo.-
Es conocido que Bellido Dolfos embauca al rey con la idea de que conoce un lugar poco vigilado en la muralla lo que haría que pudiera ser tomada la ciudad de Zamora con cierta facilidad. Para ello, le convence para ir ellos dos solos y sucede lo siguiente:
Iglesia de Santiago de los Caballeros
Otro día de mañana
cabalgan Sancho y Bellido,
el buen Rey en su caballo
y Bellido en su rocino:
juntos van a ver la cerca, 
solos a ver el postigo.
Desque el Rey lo ha rodeado
saliérase cabe el río,
do se hubo de apear
por necesidad que ha habido.
Encomendóle un venablo
a ese malo de Bellido:
dorado era y pequeño,
qu’ el Rey lo traía consigo;
arrojóselo el traidor,
malamente lo ha ferido;
pasóle por las espaldas,
con la tierra lo ha cosido:
vuelve riendas al caballo
a más correr al postigo.
 
La causa de la corrida
le pregunta don Rodrigo
el cual dicen a Vivar;
el malo no ha respondido.
 
El Cid apriesa cabalga,
sin espuelas le ha seguido:
nunca le pudo alcanzar,
que en la ciudad se ha metido.
 
Portillo de la Traición
Que le metan en prisión
Doña Urraca ha proveído,
guardándole Arias Gonzalo
para cuando sea pedido.
Sillón de doña Urraca
Como suplicio a su traición se cuenta como fue ajusticiado:
Condénanle al castigo merecido:
atan a cuatro colas de caballos
los cuatro cuartos de su cuerpo infame
para que divididos y furiosos
le hagan cuatro piezas, dando ejemplo
a los demás vasallos.
(Por Guillen de Castro, siglo XVII).
Hay un postigo en la ciudad de Zamra que siempre se le llamó el Portillo de la Traición, pero el ayuntamiento de la ciudad ha decidido revisar la historia o más bien la tradición y el romance para cambiarle el nombre.

 

Nueva placa explicativa.      
 

EL MOTÍN DE LA TRUCHA

Estaba paseando por Zamora y detrás de la Diputación Provincial vi un bar llamado “el motín de la trucha”. Esto me llevó a recordar una de las leyendas más conocidas en la ciudad y que tiene raíces históricas aunque  adornada con sucesos sobrenaturales.
Fue uno de los hechos más graves ocurridos en la ciudad, que enfrentó a dos grupos sociales: los nobles y los plebeyos. Sucedió en el año 1158 durante el reinado de Fernando II.

 

El detonante del motín fue un motivo sin importancia, pero suficiente para que afloraran los odios y enfrentamientos entre las dos clases sociales.
Los nobles de la ciudad tenían entre sus privilegios la posibilidad de comprar en el mercado de la ciudad hasta cierta hora, dejando para el pueblo lo que ellos no querían.
Un día, un zapatero compró una trucha en la pescadería pero apareció el despensero del noble Álvarez de Vizcaya queriéndosela llevar a pesar de que había pasado su hora. Se entabló una disputa que acabó con el encarcelamiento del zapatero y de sus partidarios.
Los nobles convocaron una reunión en la iglesia de Santa María para dar un escarmiento a estas gentes insolentes que querían tener los mismos derechos que los señores.

 

IGLESIA DE SANTA MARÍA LA NUEVA

 

Llegaron los plebeyos a la iglesia, cerraron sus puertas y le prendieron fuego, muriendo en el incendio la mayoría de los nobles. Después se dirigieron a la cárcel liberando a los presos, la ciudad fue saqueada y después de desahogar su furia el pueblo fue comenzó a darse cuenta de lo que había sucedido y de las consecuencias que le podrían acarrear, por ello, dirigidos por un pelletero de nombre Benito y con fama de honrado y cabal, decidieron huir en dirección al reino de Portugal dejando la ciudad despoblada.
Desde Ricobayo enviaron cartas al rey solicitando su perdón, si no les era concedido pasarían a Portugal. El rey, ante la importancia que tenía entonces una ciudad vacía, decidió perdonarles con la condición de que edificaran una nueva iglesia, como así sucedió recibiendo el nombre de Santa María la Nueva.
Los nobles enfadados con el rey tomaron la decisión de pasarse a Castilla, para servir al rey castellano Sancho III hermano del rey de León. Pasado el tiempo los poderosos se arreglaron y los nobles volvieron a su reino, ya que los reyes no podían prescindir de los nobles en su lucha contra los moros.
CONVENTO DE LAS DUEÑAS DE CABAÑALES
En el fragor de la lucha sucede el hecho milagroso: la  Hostia Consagrada sale volando y acaba en una capilla cercana perteneciente a las Dueñas, mujeres que sin ser monjas llevaban una vida de devoción y ayuda a los más necesitados. Pasado el tiempo se fundó el convento de las Dueñas de Cabañales donde dicen que quedó guardada.
Esta suceso queda lejano en el tiempo y es historia, pero de ella también se aprende y ayuda a entender lo que pasa en la actualidad. Es verdad que ahora vivimos en una sociedad diferente, con derechos, pero vivimos una situación de crisis que recae sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad, mientras que los que tienen el poder, tanto político como económico, ni les roza, la población está desencantada de todo y de todos. 
¿Qué pasaría si les diéramos la espalda a nuestros políticos? ¿Y si no votáramos? ¿Qué legitimidad tendrían? ¿Y si los votos en blanco y la abstención se contaran quedando los escaños vacíos? Cada día hay una nueva pérdida de derechos sociales porque “dicen” que hay que realizar cambios estructurales,  ¿por qué no se hacen también reformas en las estructuras políticas? Partidos con un funcionamiento democrático, listas abiertas …
Todo esto lo pensaba al imaginar lo que podía haber sucedido si los zamoranos hubieran abandonado el reino, porque en realidad lo que provocó el motín fueron los abusos de los poderosos y el nacimiento de los concejos populares en las ciudades, los nobles querían mantener sus privilegios y los plebeyos querían ocupar el lugar que les correspondía, y el rey optó por el pueblo porque le interesaba y era una situación muy difícil para él.