DE PORTILLO DE LA TRAICIÓN A PUERTA DE LA LEALTAD

De entre todos los romances relacionados con Zamora hay uno conocido por todos los zamoranos, incluso muchos de ellos recitan fragmentos de dicho romance. Me estoy refiriendo al conocido romance de “El Cerco de Zamora”.
En él se narra el cerco de Zamora por el rey Sancho II, el rey ve como no puede conquistar la ciudad después de siete meses de asedio y el invierno cada vez más cerca, pero en el interior se sufre ante el problema que supone una situación de este tipo. En ese momento sale de la ciudad un caballero llamado Bellido Dolfos, ante lo cual el alcalde de la ciudad Arias Gonzalo grita desde las almenas lo siguiente:

 

Palacio de Arias Gonzalo o Casa del Cid

 

Rey Don Sancho, rey Don Sancho,
no digas que no te aviso,
que el cerco de Zamora
un traidor había salido:
Bellido D’Olfos se llama,
hijo de D’Olfos Bellido,
a quien él mismo matara
y después echó en el río.
 
Si te engaña, rey Don Sancho,
no digas que no lo digo.-
Es conocido que Bellido Dolfos embauca al rey con la idea de que conoce un lugar poco vigilado en la muralla lo que haría que pudiera ser tomada la ciudad de Zamora con cierta facilidad. Para ello, le convence para ir ellos dos solos y sucede lo siguiente:
Iglesia de Santiago de los Caballeros
Otro día de mañana
cabalgan Sancho y Bellido,
el buen Rey en su caballo
y Bellido en su rocino:
juntos van a ver la cerca, 
solos a ver el postigo.
Desque el Rey lo ha rodeado
saliérase cabe el río,
do se hubo de apear
por necesidad que ha habido.
Encomendóle un venablo
a ese malo de Bellido:
dorado era y pequeño,
qu’ el Rey lo traía consigo;
arrojóselo el traidor,
malamente lo ha ferido;
pasóle por las espaldas,
con la tierra lo ha cosido:
vuelve riendas al caballo
a más correr al postigo.
 
La causa de la corrida
le pregunta don Rodrigo
el cual dicen a Vivar;
el malo no ha respondido.
 
El Cid apriesa cabalga,
sin espuelas le ha seguido:
nunca le pudo alcanzar,
que en la ciudad se ha metido.
 
Portillo de la Traición
Que le metan en prisión
Doña Urraca ha proveído,
guardándole Arias Gonzalo
para cuando sea pedido.
Sillón de doña Urraca
Como suplicio a su traición se cuenta como fue ajusticiado:
Condénanle al castigo merecido:
atan a cuatro colas de caballos
los cuatro cuartos de su cuerpo infame
para que divididos y furiosos
le hagan cuatro piezas, dando ejemplo
a los demás vasallos.
(Por Guillen de Castro, siglo XVII).
Hay un postigo en la ciudad de Zamra que siempre se le llamó el Portillo de la Traición, pero el ayuntamiento de la ciudad ha decidido revisar la historia o más bien la tradición y el romance para cambiarle el nombre.

 

Nueva placa explicativa.