RUTA CIRCULAR DESDE LA PLAYA DE LOS ENANOS.

El sábado paso aunciaban lluvia. teníamos previsto realizar una ruta desde el lago de Sanabria y no sabíamos qué hacer. Finalmente nos animamos y echamos a caminar. Nos llovió un poco, como se podrá apreciar en la primera foto, pero fue poco y pudimos realizar el recorrido sin contratiempos.

La ruta la iniciamos en el playa de los Enanos en el lago de Sanabria, nos dirigimos hasta la localidad de Pedrazales, siguiente un tramo a la orilla del río Tera. En Pedrazales tomamos el camino que conduce a Vigo de Sanabria. Una vez allí tomamos el camino a San Martín de Castañeda y una vez que llegamos a este pueblo bajamos hasta el lago de Sanabria, nuestro punto de partida. Una ruta circular por caminos tradicionales que no exgen un gran esfuerzo físico.Se puede hacer en unas tres horas, con un desnivel de unos 160 metros de subida y 10 kilómetros de un paseo por caminos muy interesantes que en algunos lugares dejan a la vista las raíces de árboles que parece increíble que puedan sostenerse. Una ruta muy recomendable.

Añado unas fotos que intentan plasmar cómo es este recorrido.

RÍO TERA EN EL CAMINO A PEDRAZALES
DESDE PEDRAZALES A VIGO
EN LAS CERCANÍAS DE VIGO
DETALLE DE UNA RAÍZ
PUENTE DE VIGO CARA NORTE
PUENTE DE VIGO CARA SUR
CAMINO DE VIGO A SAN MARTÍN
VISTA PARCIAL DE SAN MARTÍN DE CASTAÑEDA
TARDE APACIBLE EN EL LAGO DE SANABRIA

RUTA DEL CAÑÓN DEL RÍO FORCADURA

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Esta ruta se inicia en el barrio Alto, el más alejado de Vigo de Sanabria y termina en la laguna de los Peces. 
Tardamos una cuatro horas entre la ida y la vuelta. Es una subida continua  salvo un pequeño trecho en la zona del chozo después de cruzar el puente de piedra sobre el río Forcadura.



Es una subida continua, excepto en la zona del chozo después de haber cruzado el puente sobre el río Forcadura.
Esta marcha la realizamos el día 30 de octubre, hizo un día de sol, y como ha venido sucediendo en este otoño pasamos bastante calor.
Al principio íbamos a la sombra de los robles, pero a medida que va ascendiendo el camino desaparecen y comenzamos a ver el río Forcadura que hasta ahora había permanecido oculto aunque el sonido de la caída del agua lo íbamos oyendo desde el principio.

El río Forcadura no tenía mucho caudal porque hasta entonces apenas había llovido, 
pero era frecuente encontrar pequeñas cascadas.

Después de una hora de camino, nos encontramos con este pequeño puente de piedra que nos permite salvar el río para llegar a una zona de pastos donde el ganado suele permanecer en el verano. Por este motivo más adelante nos encontraremos con un chozo con su corral para el ganado, que ha sido restaurado.



A esta altura el río se divide en dos: uno se dirige hacia la laguna de Yeguas y nos iremos alejando de él, el otro gira hacia la laguna de los Peces y será el que nos acompañe a nuestra derecha en el resto de subida, que en su tramo final es bastante exigente.
Por fin después de casi dos horas llegamos a la laguna de los Peces.

Laguna de los Peces

Es de las veces que menos agua tenía la laguna debido a la prolongada sequía, aunque creo que ahora algo ha cambiado su aspecto.
Comimos y descansamos para recuperar fuerzas y emprender el camino de regreso.
Al volver daba la luz del sol de forma diferente, en ocasiones parecía que los chopos estaban iluminados.

 

 

No sólo los chopos lucían sus amarillos, porque había una gran variedad de colores mezclándose con los rojos y verdes de los robles.
Por fin, después de unas dos horas de bajada, quizás algo menos, llegamos a nuestro punto de destino: Vigo de Sanabria.

Hacía unos dieciocho años que no realizábamos esta marcha, la hicimos entonces a mediados de octubre;  comenzamos con calor, a medida que fuimos ascendiendo la temperatura fue bajando, a la hora de comer cerca de la laguna de los Peces nos refugiamos en unas escobas porque comenzó a nevar y al bajar nos pilló un aguacero que no nos abandonó. Nunca olvidaremos aquel día, pero no solo por la cuestión mteteorológica sino también por la compañía: Juan Carlos, Mari Ángeles y Ana, a quien siempre la recordaremos porque nos enseñó rutas que en aquella época estaban cerradas por la vegetación y no había senderos marcados. 
A ellos va dedicada esta entrada.